SISTEMA DE TRABAJO RIO ABIERTO

El ser humano es energía, que toma, da y la transforma.

 

Está inmerso en un universo energético del cual sólo lo separa su piel. Es ésta una debíl separación que no cuenta más que a nivel físico concreto, las diversas energías traspasan la piel en uno y otro sentido sin dificultad.

 

Su razón de ser está indisolublemente unida al mundo que lo rodea y su posición con respecto a éste no es de contigüidad sino de continuidad. Esta falta de conciencia actualizada de la inmersión en el mundo suele ser causa de la sensación de vacío y soledad que vivimos.

 

Esta continuidad o interpenetración también se produce de un ser humano a otro, hasta el punto que hay deseos e impulsos míos que estan más relacionados con deseos e impulsos similares del otro, que con necesidades mías manifestadas en otros niveles de mí mismo/a.

 

Esto nos acerca a comprender que el ser humano es una pluralidad; no posee una personalidad sino muchos personajes yuxtapuestos o contrapuestos y un yo central o esencia, del que rara vez tiene noticia, ya que generalmente esta desplazado de esa posición central que le correspondería, con la consiguiente descentración que esto conlleva.

 

Podrían definirse estos personajes como estructuras cristalizadas que en conjunto constituyen lo que llamamos la mecanicidad psíquica o la falsa personalidad.  El proceso de formación de la identidad suele producirse tomando como eje uno de estos personajes y no el yo central, lo cual distorsiona y limita las posibilidades humanas.

 

Cada personaje se manifiesta a través de una plástica; llamamos  así a una actitud, un modo psico-físico de estar y de relacionarse, que tiene la ventaja para nuestro  trabajo de poder ser detestado a  simple vista porque está plasmado en el cuerpo. Cada  plástica implica un modo de  respirar, de percibir, de sentir, de  pensar, de responder, de conocer, etc. De lo cual se desprende que hay una gran cantidad de plásticas posibles,  por ejemplo: expansiva, confiada,  alegre, reflexiva, temerosa, vacilante, agresiva, etc.

Es frecuente observar que el individuo queda fijado en una plástica correspondiente a un momento vivido con gran intensidad (de éxito, aprobación, rebeldía, agresión, etc), que no quiso o no pudo expresar en su momento y que forma correlato corporal que llamamos traba: así mismo la plástica fijada tiene por consecuencia reactivar y cronificar estados emocionales correlativos.

 

La traba se localiza en determinadas zonas del cuerpo y puede verse o palparse con una  mano; a raíz de su formación quedan: zonas de sobrecarga energética que se manifiestan como rigidez, tensión, dolor y hasta enfermedad orgánica, y zonas de desvitalización con trastorno del tono muscular, déficit de irrigación, falta de fuerza, etc. y desde el punto de vista de la conciencia como zonas no reconocidas del esquema corporal.

 

Para terminar, señalar la existencia de varios centros en el ser  humano, encargados de organizar funcionalmente la energía operante, ubicados en distintas zonas del cuerpo y generalmente se verifica que la energía no se distribuye entre ellos equitativamente, sino que hay preponderancia de uno sobre los otros.

 

El objetivo de este trabajo es lograr que la persona se libere de sus trabas, pueda transitar por las distintas plásticas o personajes sin quedar aprisionado en ninguno, desarrollando así en lo físico y en lo psíquico los diferentes niveles o centros, para alcanzar su integración plena, para no ser más un sujeto (esclavo de lo que mecánicamente le va sucediendo) y empezar a ser un/a individuo (indiviso, unificado).

 

 

Extraído de "Escritos de María Adela Palcos", Fundadora Sistema Rio Abierto.

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